Había tres formas de colaborar: comprando la mega escultura (que es más o menos del tamaño de nuestro departamento), comprando una miniatura ya pintada por alguien más o participando de un workshop en el que uno podía pintar su propio minielefante. Conseguimos un solo lugar en un workshop porque estaba todo agotado y, tras una semana de enfermedad y encierro, mi primera salida fue para pintar un elefante.
Jampy me presiono un poco recordandome que teniamos que ponerla en el living (?). No creo que sea digno de living, pero nuestro pequeño elefante me recordó que soy feliz pintando.





No hay comentarios:
Publicar un comentario